Rumichaca, más que un punto en el límite cero

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Fotos: Lorena Erazo

(Redacción Tulcán).- A pocos metros de la carretera que conduce a Tulcán desde Rumichaca y junto a las antiguas Casas de Aduana (Colombia y Ecuador)  una puerta pasa casi inadvertida, una cadena y candado guardan celosamente un atractivo turístico casi olvidado y al que los años le pasaron factura.

La puerta chirrea al abrir, un angosto y serpenteante graderío conduce al fin a unos pequeños cuartos de baño en donde ya son reducidos los visitantes,  y da paso a uno de los lugares más enigmáticos, no solo por la historia que guarda sino porque pese a los avances del mundo ellos permanecen ahí inmóviles y resistentes al paso del tiempo.

Los rayos de sol caen lentamente y dibujan a lo lejos las sombras de las piedras y el río sigue pausado su curso.

Dimas Alfredo Tenganán, es un asiduo bañista, tiene 75 años y desde niño acompañado de su padre cruzaba el puente antiguo de Rumichaca para bañarse en las aguas termales del río Carchi, una sonrisa se dibuja en su rostro cuando se le pide hablar del lugar que ya no cuenta con muchos visitantes como hace años.

Muchos ni siquiera conocen de su existencia, atrás quedaron los años cuando las familias arribaban a diario para disfrutar de un baño reparador porque la temperatura del agua y sus componentes son curativos dicen.

Cerca de Rumichaca aún hay rastros de los baños termales del río Carchi, la hoya del río era hace decenas de años muy concurrida, el frio clima tulcaneño contrasta con las cálidas agua termales y esa era una razón por los que tanto ecuatorianos como colombianos se congregaban en Rumichaca. Don Dimas recorrió todos los balnearios desde La Tarabita hasta Rumichaca, los conoce bien porque no los visitó  sólo como turista sino también cómo pescador.

Mientras esperamos que la persona que cuida las termas abra la puerta, cuenta sobre las leyendas que se esconden entre el Puente de Piedra, Las Casas de  Aduana y Las Termas, su narración empieza cuando muestra una gran piedra que pende del centro de una cueva sobre el río.

Cuentos y leyenda.

La leyenda cuenta  que en el principio del tiempo y cuando las fuerzas del bien y el mal se disputaban territorio hubo una apuesta entre Dios y el Diablo, don Dimas se detiene para decir que esta leyenda se la contó su abuelo y  prosigue, el reto dice era ver quien construía con mayor agilidad y rapidez el puente, la contienda empezó en horas de la noche, Dios alentaba a sus pupilos diciendo arrume piedra (coloque piedra) y era ya entrada la madrugada cuando el gallo cantó,  eran las cinco de la mañana y  la piedra que pende de la gran peña es la que le faltó colocar al Diablo porque el trabajo se detuvo al cantar el ave,  al verificar el trabajo de los contendiente se dieron cuenta que el bien triunfó, y la pelea concluyó pero que aún se puede ver que una gran serpiente se pasea por ese lado del río, entre risas dice que él jamás vio nada extraño pese a que a menudo llega a bañarse sea muy temprano o en la tarde.

Desde las casas de Aduanas se puede ver el pequeño balneario, Raúl Arellano cuidador del lugar dice que desde años el número de visitantes se redujo, la entrada cuesta 50 centavos de dólar o mil pesos, que son utilizados para el mantenimiento explicó, él y su esposa viven en la casa de tapias junto a la puerta, él es guardián del balneario desde hace más de 35 años, explica que la puerta permanece cerrada porque hay gente que ingresa y se va sin pagar o causan daños al lugar.

Balneario tradicional

El balneario es frecuentado por personas que conocen de sus poderes curativos, la temperatura del agua es de 42 grados indicó don Raúl, hay varios estudios acerca de los  componentes del líquido vital, su temperatura y usos, los estudios se hicieron con  el objetivo de mejorar el estado del balneario para que atraer a más turistas, pero nada se concretó.

El cuidador dice que hace más de una década  en una semana se recaudaba hasta 200 mil sucres por el uso de los baños, pero desde que la dueña falleció los proyectos quedaron estancados y ahora los visitantes son pocos.

El agua sigue su curso, don Raúl teme que con el tiempo todo quede en el olvido, pero mientras pueda dice, dará mantenimiento al lugar, que pasa desapercibido para propios y extraños. Decenas de vehículos pasan por el lugar a diario pero casi nadie se detiene a preguntar a donde lleva la puerta verde celosamente resguardada, el tiempo sigue su curso pero las termas parecen estar detenidas en él, a la espera que algún visitante arribe y la puerta nuevamente se abra y  a través del graderío llegue a los baños y ahí pueda  disfrutar de la paz del lugar mientras ven correr el río por entre las piedras y los grandes socavones que le dan un aire de misticismo al sitio.

El dato

La versión Colombiana sobre la denominación de Rumichaca es que mientras el bien y el mal se disputaban territorio Dios decía a los suyos arrume piedra y por esa razón ahora se lo conoce como Rumichaca.

Ubicación

El balneario de las aguas termales de Rumichaca está ubicado junto a la Casa de Aduana de Ecuador, en el lado derecho de la carretera que de Rumichaca conduce a Tulcán, Raúl Arellano es el custodio de las llaves que abren la puerta de ingreso.

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