Editorial

Alianza País trastrabilla en medio de acusaciones y amenazas
 
Los últimos escándalos sobre supuesta corrupción en la que estarían involucrados reconocidos personajes de la anterior administración gubernamental y el Vicepresidente Jorge Glas en funciones, recluido en una cárcel de Quito, mientras se desarrollan las investigaciones, fragmenta al partido oficialista.
 
Esta ruptura que tomó fuerza en la semana que termina evidencia que la denominada “Revolución Ciudadana”, trastrabilla en medio de acusaciones y amenazas que ponen al descubierto intereses aún no claros en los bandos “Correístas” y “Morenistas”.
 
Unos luchan por salvar y sacar ileso al segundo personero del país y otros por continuar saboreando las mieles del poder o aferrados a sus puestos o nuevas funciones. Lo cierto, es que la propuesta de Consulta Popular ha dividido más a Alianza País.
 
Carchi no ha sido la excepción; sin embargo, a diferencia de la década pasada, la confrontación interna se registra únicamente entre dos y no más sectores, quedando atrás esa época en la que se registraron hasta cinco parcialidades.
 
En el primer grupo que apoya el Sí, en el que están quienes son parte del Gabinete Provincial y continúan en la administración pública; en el segundo aquellos que proponen el No, los que han sido cesados en funciones y no gozan de la confianza del actual régimen.
 
Ha quedado comprobado entonces que una revolución sin revolucionarios no puede llamarse como tal; más aún cuando en la provincia norteña, muchos de los que están y estuvieron al frente de las instituciones públicas provienen de partidos de derecha o de la “izquierda” radical local.
 
Los analistas locales que no tuvieron ningún tipo de relación ni recibieron favores del Gobierno del ex presidente Rafael Correa, con acierto sostienen que dichos “burócratas” no entendieron el mensaje del Socialismo del Siglo XXI.
 
No obstante, también hay que reconocer que tras la asunción del presidente Lenin Moreno el Ecuador ha vuelto a la tranquilidad. Maestros, salubristas y funcionarios públicos en general, ahora trabajan sin ningún tipo de chantajes, amenazas o presiones.
 
Se espera ahora y con expectativa que el nuevo Gabinete Provincial sea reconformado con reconocidos profesionales en sus respectivas áreas, que el nepotismo desaparezca porque es otra forma de corrupción, y que se privilegie en los puestos de dirección a gente de la provincia.
 
No obstante, el advenimiento de la Consulta Popular no debe partir más a los carchenses en un momento histórico de reconciliación ciudadana. Cualquiera que sea la postura debe ser respetada y no un motivo de distanciamiento, persecución o exclusión.
 
Llegó el momento de entender que los ecuatorianos elegimos al nuevo mandatario de los ecuatorianos y no al director nacional del partido de gobierno. Que la agenda gubernamental debe centrarse en los problemas del país y no para solucionar los conflictos de una agrupación política.
 
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