Los duendes de los Tres Chorros de Tulcán

Esta historia sucedió hace tres años en la casa de un escultor ubicada junto al puente del río Bobo en el sector de “Los Tres Chorros”, lugar que es bastante conocido por la piscina “El Neptuno” que procede de un manantial antiguo como otros que existen en los alrededores, uno de los cuales se llama “Pijuaro”, cuyas ruinas permanecen aún entre la maleza.

Según el escultor las leyendas sobre puente del río Bobo son muchas y para el caso que nos ocupa, coincidentemente fueron el inicio de todo.

Hace tres años un 31 de diciembre acompañado por algunos vecinos participó en el concurso de años viejos organizado por la prefectura y ganaron el primer premio, hicieron el monigote gigante de una bruja, que según dicen, antiguamente hechizaba a las personas haciendo que saltaran al vacío y se estrellaran contra las piedras.

Fue entonces que en su taller empezaron a desaparecer las cosas con las que trabajaba, el martillo, el taladro o lo que estaba utilizando y cuando había buscado por todo el lugar, la herramienta aparecía en el mismo sitio, era como si alguien le hiciera travesuras.

Él creció escuchando y presenciando sucesos de este tipo, como el relato de unas tías que se enduendaron en la casa, luego fue testigo de lo que le sucedió a una prima que tenía siete años como él, la amarraban a la cama para que dejara de jugar en la chorrera junto al puente y cuando se zafaba varias personas la regresaban porque era muy fuerte a pesar de su aspecto débil y enfermizo.

En ese entonces sus tíos ya eran experimentados y la ayudaron, pero en la historia había un detalle extraño: su prima acostumbraba a hablarle a una piedrita de color negro en donde el curandero que la atendió dijo que vivía el duende.

En el ritual lo encerró ahí y les dijo que si en el futuro el mal espíritu salía de la piedra la enduendaría nuevamente, pero por fortuna eso no había pasado, su prima ahora ya estaba casada y tenía hijos.

Luego les sucedió a dos primas pequeñas que desobedeciendo las advertencias de los mayores de no visitar la cueva que existe en la orilla del río frente al Pijuaro, se pararon en la entrada y gritaron: ¿Duende dónde estás? ¡Cógeme si puedes! Eran las tres de la tarde cuando regresaron a la casa, en la noche como a las siete una de ellas flotaba en la cama mientras dormía.

Nuevamente los tíos ayudaron juntando lo necesario para la curación: la crin de caballo, el cabestro de cuero, las velas, el tabaco, el vino consagrado y lo más importante un cuero de un borrego negro.

El escultor que era padre dos preciosas hijitas, de tres y siete años respectivamente temió por ellas, porque sabía que el duende no se limitaría a hacer travesuras. Lo terrible, y que en principio no conocía, fue que siete duendes y no uno solo habían invadido su casa y que además, secretamente hablaban con las pequeñas.

Sin motivo los objetos se caían de los andamios y las hijas del escultor se hundían en el insomnio, adquirieron el hábito de reírse a solas y no asombrarse cuando sus peluches formaban un círculo alrededor de ellas.

En una noche de terror la hija de siete años gritó adolorida que el duende la había mordido en la nuca y sus padres verificaron la marca de una la letra A. Un día despues, ella valientemente usando la cámara de su celular les tomó algunas fotos a esos seres que la atormentaban junto a su hermanita de tres años, y las mostró a su padre.

El escultor y su esposa, que profesaban la fe católica, con estas pruebas irrefutables se dirigieron a pedir ayuda en la Iglesia San Clemente, hablaron con el sacerdote que les mencionó algunos nombres antiguos de demonios que empiezan con la letra A, y les recomendó visitaran a un colega franciscano afecto hacía los exorcismos.

El franciscano de procedencia polaca, al mirar las fotos de los duendes oró, luego les dio agua bendita para que rieguen en su casa, aunque se negó a ir personalmente, y si bien para la familia fue un alivio el haber compartido el problema con los religiosos, en la práctica sus consejos de nada sirvieron.

El paso siguiente fue hablar con los curanderos y brujos de Tulcán, San Gabriel e Ibarra quienes al escuchar el caso dijeron que era superior a sus capacidades, por fortuna en ese momento se enteraron de una curandera indígena del Putumayo colombiano que estaba dispuesta a viajar hasta Tulcán para ayudarlos.

La curandera o chamán era de facciones amazónicas como de sesenta años de edad y tenía por acompañante a una mujer joven que era clarividente. De inmediato la casa y el terreno que se extendía por un cuarto de hectárea a orillas del río Bobo fueron examinados por las dos mujeres, la joven contó siete duendes y dijo que uno de ellos era notable por su peligrosidad.

Cuando llegó la noche, encendieron una hoguera en el patio y bajo la luz de la luna los tíos del escultor trabajaron sacándole la piel a un magnífico borrego negro que habían conseguido en Cumbal, era un sacrificio necesario para salvar a las niñas y fue cruento porque lo pelaron estando aún con vida.

Entre tanto en el interior de la casa siete familiares adultos y dos curanderas se encargaban de cuidar a las pequeñas. Más tarde a las doce de la noche la chamán empezó a canturrear portando dos lanzas de chonta en sus manos. Los hombres fueteaban con el cabestro, soplaban buchadas de trago puntas y fumigaban con el humo de tabaco los espacios, la vidente identificaba a los duendes y guiaba los azotes, todos escuchaban los chillidos de un animal corriendo por la habitación.

Cuando papá y mamá abrazaron a sus hijas fueron sometidos a una presión intensa de alguien o algo que luchaba para que las soltaran, en ese momento la vidente entre gritos dijo que estaban a punto de perderlas y clamó con urgencia por el cuero de borrego negro.

El escultor sintió que una presión lo desvanecía, afortunadamente la chamán estaba presta para ayudarle y le sobó el cuerpo y le dijo que el duende estaba hundiéndole las garras en el pecho para arrancarle el corazón. (Continuará)

Ramiro Cabrera, Gestor Cultural de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Nucleo del Carchi. Publicado por Semanario Carchi al Día. 06/02/2022.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s