Lunes 14 de octubre no hay clases


El Ministerio de Educación del Ecuador, luego de que se mantuvo el diálogo del Gobierno nacional con los dirigentes indígenas y se llegó a dejar sin efecto el Decreto Presidencial 883, confirmó que las clases siguen suspendidas en todo el territorio ecuatoriano, excepto en Galápagos, hasta que se realice una evaluación a los centros educativos y se reanuden las clases de forma progresiva.

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Primera promoción de ingenieros en alimentos en la UPEC

UPEC alimentos.pngTulcán.- La Universidad Politécnica Estatal del Carchi graduó a su primera promoción de ingenieros en Alimentos.

Liliana Chamorro, directora de la carrera de Alimentos, dijo que es un “orgullo y satisfacción entregar a la sociedad profesionales con formación integral, que aplicarán los conocimientos aprendidos en las aulas en su entorno laboral”.

Los estudiantes, la defensa de los proyectos de investigación centraron su alocución en la “elaboración, análisis y utilidad de alimentos, aportes que contribuyen al desarrollo de la provincia y región”.

Las neo ingenieras, María Belén Tucanez y Carla Romo, agradecieron “a la universidad carchense por su formación académica y por impartir valores como responsabilidad, puntualidad y ética. Además, destacaron la labor del Dr. Hugo Ruiz, Rector de la UPEC, por ser el promotor para la creación de esta importante institución de educación superior”.

Foto: Cortesía UPEC

 

MI POTRANCA

Ramiro Cabrera

Aquella noche en la sala iluminada por un bombillo tímido, un grupo de personas escuchábamos las palabras de don Jorge Cadena de 82 años de edad en la Comuna de Indígenas Pasto La Libertad a pocos minutos de El Ángel. Sus palabras abrían mundos distintos a todo lo conocido, en donde su espíritu imbuido de cerros, su aplomo e inteligencia se mezclaban con un fino humor y generosidad. Tratando de conservar el sabor de sus palabras, transcribo esta historia:

Tenía una potranca hija de un caballo de pesebrera de Ingueza ¡Qué “bellosidad” de potranca!, era grandota y qué gordura, pero qué vivísima; me conocía, tenía que acercarla a un bordo y se agachaba para que la monte, montaba y déjela nomás, me apegaba la cabeza con cariño. Era hija de un caballo de salto, para ella no había cercos, no había zanjas, no había nada. Yo le dejaba en el cerco del alambre un ponchito viejo que lo olía y se echaba en debajo.

Para la gente se hizo más que toro bravo, la olfateaba y la seguía a morder y a patear, a destrozar, era peligrosísima, cuando yo llegaba corría para allá y para acá y se echaba, yo la palmeaba y le decía, ya, ya levántese; se levantaba, se paraba en las patas para que le coja las manos, que la salude, la cogía de las manos y la soltaba, se hacía livianita.

¿Pero qué le he llevado de desayuno?, entonces yo tenía que llevar en los bolsillos, o en alguna bolsita lo que había, sea tostado o tortillas, tenía que llevarle un pedacito de dulce o lo que quiera, ¡Pero póngale en el suelo a ver si come, tampoco! Entonces le tendía un pedacito de plástico o le hacía milla y le ponía en el poncho, ahí si comía, ¡Qué tino para no regar era y qué vivísima la potranca!

Entonces para traerla de los terrenos de arriba, se hizo peligrosa sobre todo en la bajada arriando los bueyes yo tenía que traerla tirada, de subida si la montaba, porque la potranca en el camino no iba recto, iba cuadrada, “pero móntate a ver si podís”. Mamita decía, esta peligrosísima esa potranca te va a botar. A la gente yo tenía que decirle que se hagan a un lado, que se quiten, porque era más que un toro bravo. Justamente en ese tiempo se me ofreció hacer mi casa y tuve que vender mi potranca.

Sucedió que un día estando por arriba en los terrenos detrás de la Esperanza, yo yendo por Los Puentes y por el chaquiñán de don Paulino, llegué a mi casa y la potranca me sigue el rastro y llega.  Relinchaba, raspaba el portón empujándolo con el pecho, le digo mamita ¡la potranca!, ella corrió a abrirle, oooh ¡Qué resentida que le he dejado!, ¡Cómo relinchaba! ¡Cómo raspaba, cómo que fuera gente, más que gente! ¡Qué linda potranca! Todo es según cómo se las crie, Baya se llamaba. Eso me pasó con la potranca, tener un animal de esos es para morirse de la pena y quedan los recuerdos.

EL CUENTO DE UN CANGREJO PACÍFICO, QUE INJUSTAMENTE APODARON “EL CRIMINAL”

Ramiro Cabrera

Un cangrejo vive en la playa, un cangrejo en las raíces del manglar, un cangrejo vive en las rocas que lame el mar. Pero solo uno vive en un caparazón de una radio de los años 70, cuando las rocolas y la música disco tuvieron un gran éxito. En su interior algunos dibujos de playas lejanas le dan mundo a ese espacio. Una colección de tambores y guitarras le dan espiritualidad y una despensa con licores de semillas tropicales, más una canasta de verduras, un aire gourmet.

Después que nos presentaron, miré sus tatuajes de motas rasta en la cabeza y sus formidables brazos colorados, yo estaba tan deseoso de saber los detalles de su vida, ya que era el único superviviente a una captura. Su hermana nos había presentado en esa noche, ella era una amiga a la que no había visto en muchos años y gracias a este reencuentro, se hizo realidad mi deseo de conocer a este legendario héroe, que por ironía de la vida los diarios sensacionalistas apodaron “el cangrejo criminal”. Me dijo:

-Fui atrapado e inmovilizado y mis brazos supieron lo que eran las cuerdas que cortan la vida. Fui exhibido en el pavimento de una ciudad sedienta de veneno entre el humo de los vehículos. A mi lado, otros miserables compartían mi triste suerte. Fui vendido, porque no era libre y hasta ésta palabra era sucia allí. Luego miré cómo, mi dueño metía vivos a mis compañeros de viaje en una olla hirviente. Yo solo quería que el terror pasara, hasta que mis brazos sueltos por un instante recobraron un sueño y corrí, corrí hasta casi desmayar y cuando me di cuenta ya estaba armado de un cuchillo, defendiéndome de mis perseguidores. No pare hasta que subí a un árbol y esperé en la última rama hasta que mi vida fue algo insignificante para mis perseguidores. Era seguro que pensaban que debían regresar a ganar dinero en su restaurante “Don Cangrejo”.

-Cuando bajé, silenciosamente me escabullí como pude hasta una cueva cercana a un parqueadero, y con todos los sentidos alerta, debí orientarme solo por el olor a mar que traían algunos vehículos, hasta esa ciudad de la sierra. Hasta que por suerte encontré una camioneta que me trajo de vuelta como polisón.

-Al llegar me di cuenta que habían transcurrido años desde mi captura, aunque en mi cueva no sentí el tiempo, creo que inverné. Poco a poco recobré la sobriedad que el terror me arrebató y escogí esta playa, para dar consejo a nuestras comunidades sobre los peligros de los cazadores y de la basura que arroja el turista, cómo sorbetes, fundas plásticas y comida chatarra.

Finalmente me confió unos versos que había escrito: “En una cueva me liberé, en la soledad dejé todo mal y el que me capturó preso esta de su ignorancia. El cuchillo que robé para defenderme llamó más la atención que mi valor. Pero mi canto es de amor, porque un tambor en mi pecho está despierto”. Entonces lo abracé con mis tenazas al salir de su caza y definitivamente, lo admiré.

La Paz celebra a la Virgen de la Merced

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La parroquia eclesiástica de La Paz, cantón Montúfar, Carchi, a través de la Asociación de Priostes de la santísima Virgen de la Merced está celebrando las festividades religiosas en honor a su Patrona instituida por la comunidad de los religiosos Mercedarios cuando evangelizaron Pialarquer (nombre originario de La Paz).

Los priostes invitan a participar de este evento que invita a celebrar la fe, la religiosidad pero que también busca la unidad de la comunidad y el rescate de tradiciones como el pregón y el baile del paraguas.

“Virgen María de la Merced, bondadosa Madre de Dios, escucha nuestros ruegos, atiende nuestras súplicas, bendícenos con tu caridad eterna a esta tu parroquia La Paz”.

Programa
Viernes 20 septiembre
15h00 Pregón de fiestas desde la Ermita hasta el parque de la parroquia
18h00 Procesión con la venerada imagen desde la Ermita hasta la iglesia parroquial
19h00 Solemnes vísperas en la iglesia parroquial
20h30 Baile del paraguas, quema de castillo, vaca loca y jegos pirotécnicos en el estadio
Sábado 21 septiembre
08h00 Santa Misa de fiesta en la iglesia parroquial
09h30 Procesiñon con la venerada imagen de la Virgen de la Merced
10h30 Mañana y tarde deportiva
14h00 Asamblea de la Asociación de Priostes

Vía Sandial – Gruta de la Paz cerrada por falla geológica

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San Gabriel.- En la vía Sandial – Gruta de la Paz, cerca del puente que une a las comunidades de Tuquer con La Calera, se han colocado montículos de tierra para impedir el paso de los vehículos que transitan por esta vía carrozable.

Es que desde hace algunos días en esta zona se ha notado la presencia mayor de deslizamientos y agrietamientos, por una falla geológica, según reza en un letrero colocado por el Gobierno Provincial del Carchi en la vía asfaltada hacia la Gruta.

El prefecto del Carchi, Guillermo Herrera, y Jorge Vela, presidente del GAD parroquial de la Paz, mantuvieron una reunión con la ministra del Servicio Nacional de Gestión de Riesgos, Alexandra Ocles, para establecer acciones ante la afectación de la Vía Sandial – Gruta de la Paz.

En próximos días los técnicos de la Prefectura y de Gestión de Riesgos nacional se reunirán para evaluar en territorio las posibles causas de los agrietamientos, deslizamientos y así dar las recomendaciones correspondientes.

Recomendación: A los turistas y peregrinos que deseen llegar al Santuario Nacional Nuestra Señora de la Paz se les recomienda tomar la vía La Paz – Gruta de la Paz. Igualmente a los habitantes de Tuquer se les recomienda utilizar la vía Gruta de la Paz – La Paz y viceversa.

EL CUENTO DEL PELÍCANO FUTBOLISTA

Ramiro Cabrera

Para: “Tato” Alcívar Candela

Quien iba a decir que su afición por una pelota lo llevaría tan lejos. Empezó en los torneos playeros con su equipo “Los Bombarderos de Bahía” en donde fueron invencibles. Su nombre se conoció en todas las playas del país, él era el pelícano capitán, el piloto delantero, el de la patada letal que desinflaba balones y se llevaba por delante, a la retaguardia enemiga con todo y guardametas; inclusive ganaron muchos campeonatos en los manglares de las islas y esteros misteriosos, en contra de los pelícanos curtidos, cual barbarojas del aire, aves poco fiables y traicioneras, en donde salir vivos con el trofeo era la verdadera prueba.

Pero nada se comparaba con jugar en la noche y con aguaje, eso sí era como querer quitarle la guadaña a la muerte para pelar camarones, era para los valientes, porque las peñas escondidas en el agua cual garfios sedientos, podían ser lo último que ves a esa velocidad, volando a centímetros de las olas con el agua hiriente salpicando a los ojos, y así, con el mar que revienta en formidables hachazos contra la costa, alcanzar el arco para gritar ¡goool! Luego, con la victoria obtenida, el vuelo triunfal de los pelícanos bombarderos uno tras del otro, era sobre la alfombra roja del firmamento, con las fotos, los autógrafos para las polluelas y los clubes de fans.

Han pasado 20 años en la vuelta del caracol del tiempo. Su rostro moreno tiene ahora una sonrisa trazada por la brisa. Recordó que la última vez que nos encontramos, las playas estaban tristes porque el país estaba en quiebra, me contó que sus amigos de alto vuelo, le dijeron que era mejor irse de aquí. Y resultó que, días después emigró a Tailandia sin saber ni una pluma de sus idiomas.  Pero a pesar que allá gustaban del futbol playero, los pelícanos estaban más interesados en aprender a bailar salsa y a cantar boleros. ¡Fácil! – me dijo y continuó – al poco tiempo abrí una academia para enseñar ese ritmo con el que fui empollado y me relacioné con las aves más bellas como jamás imaginé. Era muy popular en los bares y hoteles para turistas y estuve a punto de casarme con una hermosa vedette, que me quería solo para sí, iba a colgar mis guayos por ella, pero un día descubrí que tenía una pata normal y otra de cabra. Eso cambió mis planes y salí volando, pues era el mismísimo diablo el que me quería cazar. Al día siguiente dejé Bangkok y volé a Nueva Zelanda, luego la nostalgia, cual anzuelo de sardina, me trajo de vuelta – dijo finalmente.

Planeábamos en la tarde soleada como dos pelícanos reales sobre un mundo sorprendente, mirábamos la isla de arena que la marea baja descubre en la ensenada y que mi amigo de infancia ofrecía en venta embromando a los ingenuos. La isla desaparecía con la pleamar ante sus ojos. El juego más duro de todos es la ilusión – me dijo sonriente.

Gestor Cultural de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Carchi. Email: ramirocabrera37@gmail.com