Alexander Cepeda talento que brilla en el ciclismo

TALENTO

Alexander Cepeda corrió el año anterior su primera vuelta al Ecuador (Foto archivo)

(Redacción Tulcán).- Las últimas semanas se reconoció el trabajo de los ciclistas del Carchi y Sucumbíos, en diferentes partes del mundo, entre ellos uno de los  más jóvenes, Alexander Cepeda. Su familia al igual que la de su primo Jefferson con el que comparte el primer nombre, el apellido y su amor por el ciclismo están radicados en El Playón de San Francisco – Sucumbíos. Prefiere que le llamen Alexander por esa razón.

Este ciclista de 21 años corre por el equipo colombiano Avinal GX, hasta los primeros días de este mes  estuvo en Colombia y a su regreso en El Playón de San Francisco nos contó un poco de sus planes.

Alexander, es uno de los tres hijos de Manuel Cepeda y Martha Ortiz, a todos los ciclistas de esta zona del país su amor por los caballito de acero, empezó  con la llegada de Juan Carlos Rosero “El Cóndor”.

Hay algo que caracteriza a los deportistas de El Playón y La Playa y es precisamente cumplir los sueños no importa lo difícil que sea, y entrenó mientras alternaba el deporte con los estudios hace tiempo terminó sus estudios de bachillerato.

Con Juan Carlos Rosero  quién visitaba los colegios invitando a los niños y adolescentes a prepararse en ciclismo como lo hizo él, nació ese “romance” de estos escarabajos con la bicicleta.

En las primeras horas de la tarde los niños y adolescentes empiezan los entrenamientos en El Playón, Alexander se tomó un respiro después de proclamarse ganador de la Vuelta Antioquia  para hablar sobre sus planes.  Estudiar y entrenar se volvió una constante en su vida y los logros obtenidos a nivel nacional e internacional dan muestra de eso, el apoyo constante de sus padres lo motiva a diario y es a ellos a quienes más extraña cuando está lejos de casa, repite las frases de la mayoría de ciclistas de esta parte del país y es que sí se quiere cumplir los sueños hay que ir a buscarlos.

Hay expectativa porque se conoce que un equipo europeo lo quiere entre sus filas, aunque es joven explicó que no hablará sin tener nada en concreto, pero está consciente de los requerimientos que se necesitan para ir a otro equipo y se prepara de manera constante.

Su vínculo con los equipos colombianos llegó de la mano de Paulo Caicedo, su entrenador en Coraje Carchense, cuando  Edgar Gutiérrez conocido en el mundo del ciclismo como “Pollo” arribó a la provincia como masajista de la escuadra carchense y miró sus condiciones y le dijo que tenía mucho talento y que la mejor vitrina para mostrarse era Colombia y así dio el gran salto al Avinal GX.

Para este escarabajo otra alternativa de no ser un ciclista profesional era estudiar para ser un fisioterapeuta.

La mayoría de los ciclistas miran a Richard Carapaz como un referente, no solo de la manera profesional sino también como compañero de entrenamientos y un amigo que les abrió las puertas para el ciclismo internacional.

Todos se emocionan al hablar de la hazaña de Richard en el Giro, y quieren seguir sus pasos, en este año los entrenamientos con su primo Jefferson no son constantes como antes, los dos disfrutan de la compañía del otro, pero los viajes y competencias en el exterior dificulta que ellos entrenen juntos “cuando yo salgo de viaje, él regresa y así” agregó “El Chalequito” mote con el que también se lo conoce, sonríe al explicar que ese apodo de dicen a su papá y él lo heredó.

La tecnología ayuda cuando está lejos de casa a mantenerse al tanto de lo que sucede en casa y comunicarse con sus padres, las herramientas tecnológicas los acercan y ayudan a sobrellevar lo difícil de estar lejos del hogar. Al igual que Richie también tiene dos hermanas Karen y Margarita.

Los equipos en los que corren sus amigos y compatriotas les llaman la atención y quisiera ser parte de ellos, para ellos la barrera del idioma no sería un obstáculo y se prepara para estudiar otro idioma, el inglés es indispensable acotó.

Al referirse a su primo sonríe también al decir que espera que no los confundan tanto porque a Jefferson lo confunden con Alexander y viceversa.

Sabe que del ciclismo si se puede vivir, conoce lo difícil de la carrera y hay que aprovechar las oportunidades, manifestó que los entrenamientos dependen de  las competencias o eventos a participar pero por lo general son de cuatro a cinco horas diarias.

Por el momento está tomando un “descanso” las competencias a la vista serán en agosto, sus entrenamientos los realiza por las carreteras de Carchi y Sucumbíos, como desde hace ocho años cuando empezó en el deporte de las “bielas”.

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Joel Fuertes prepara maletas para viajar al Mónaco

Joel Fuertes

Joel Fuertes en su participación en la Vuelta al Ecuador (Foto cortesía)

El Playón.- En la comunidad de La Playa nacen a diario nuevos ciclistas, en esta zona donde el uso de la bicicleta es indispensable para movilizarse, niños y jóvenes entrenan para convertirse en ciclistas profesionales.

Una carretera angosta separa a la comunidad de La Playa – Carchi con El Playón – Sucumbíos, en donde entrenan a diario niños y jóvenes que reflejados en los logros de Richard Carapaz, quieren abrirse paso en el mundo del ciclismo profesional.

Joel Fuertes, es uno de ellos, el tulcaneño radicado en La Playa, viajará en marzo a Francia. El equipo Mónaco donde se forman los mejores escarabajos en  la categoría sub 23 tiene entre sus pupilos a Joel, mientras le llega el tiempo de viajar entrena a diario como lo hace desde que tiene 15 años cuando decidió que haría del ciclismo su profesión y su trabajo.

Joel tiene 19 años, hace dos terminó sus estudios de bachillerato y ya piensa en su futuro, es consciente de que aún está muy joven pero sabe que en sus piernas tiene un gran potencial que debe descubrir poco a poco.

A él al igual que muchos jóvenes carchenses de las comunidades rurales donde el abandono de las instituciones deportivas es evidente, las ganas de salir adelante y convertirse en profesionales del ciclismo es un sueño y un reto.

Nombres como los de Jefferson y Alexander Cepeda, Santiago Montenegro, Jonathan Narváez, Jonathan Caicedo,  Richard Carapaz no son ajenos para Joel, cada que todos se juntan entrenan como hace años, desde que él era un corredor junior y los otros ya daban sus primeros pininos en equipos profesionales. Y es que la nueva “camada” de ciclistas ecuatorianos está en estas comunidades, donde la señal de celular no llega, el viento corre helado y donde se colocó señalética para que los conductores de automotores respeten a los ciclistas mientras practican o recorren la angosta carretera.

Pequeñas bicicletas pintadas en el piso piden que se respete el metro y medio para los ciclistas, señales que se divisa en toda la vía. No son solo un homenaje a los escarabajos que se formaron y forman en esta tierra fría sino que se trata de concienciar a la población en educación vial.

Joel Fuertes, lleva el ciclismo en la sangre, su padre Bayardo también es un amante del ciclismo, no fue un corredor profesional porque como todos conocen para este deporte no hay apoyo. Raúl Huera, un ex ciclista carchense radicado en el oriente sabe muy bien del tema pues vivió y vive en carne propia la falta de los recursos, primero como corredor, ahora como entrenador y padre de un ciclista.

Le enoja recordar que hay poco presupuesto para los deportistas en esta disciplina y que muchos talentos se quedaron en el camino porque no hay recursos y  a veces no se cuenta con el apoyo de la familia porque no cuentan con los fondos y hay que dedicarse a otras actividades como las labores agrícolas.

Joel se siente afortunado de tener una “bici” propia  a través de gestiones de Camilo Cisneros y el apoyo de una institución pública se compró cinco bicicletas, una de ellas se la regalaron.

Cada ciclista conoce su “bici” y la adecúa a él para que las competencias sean llevaderas pues será su compañera largas jornadas.

Él es el quinto de seis hermanos, su mamá Fabiola Casanova a veces en son de broma le dice que no se vaya, pero el Mónaco lo espera, en los próximos días recibirá las tablas para su entrenamiento y para que coja el ritmo de los entrenamientos de sus compañeros de equipo que ya se conocen bien. Joel es el primer ciclista ecuatoriano en correr en un equipo francés.

Sabe que su madre lo dice en son de broma pero también porque como él lo dice el amor de madre va más allá y quiere lo mejor para su hijo, la aqueja pensar en la idea de que estará muy lejos, pero ese apoyo moral y psicológico que recibe de su familia lo anima a continuar.

Cuando era niño veía a otros corredores andar en bici y se hizo el propósito de ser igual y mejor que ellos, sabe que tiene talento  y hay que aprovechar al máximo las oportunidades y espera que el Mónaco sea una buena vitrina.

Reconoce  los esfuerzos que la Prefectura ha hecho por muchos corredores, pero sabe que no es suficiente porque ellos en el país son campeones y necesitan salir para prepararse más. Mientras llega la hora de partir entrena con los ciclistas de este equipo, cuando le pidieron que se una a ellos fue un logro porque todos los ciclistas profesionales que triunfan en el  exterior, a la cabeza de Richard Carapaz, estuvieron cada cual en su momento en esa escuadra y desde ahí los impulsan a seguir en esta profesión para que el mundo entero como citó conozca que en el Carchi y el Ecuador hay talento.

Si no fuera ciclista, estuviera en la universidad indicó Joel, titubea un poco pero dice que no se ve haciendo otra cosa que no sea el ciclismo  porque es su vida  y jamás dejará de ser ciclista. “Jamás se puede dejar el ciclismo, el ciclismo así se quiera no se puede dejar, es una forma de vida, es la vida” indicó.

En su participación en Austria en el mundial de ciclismo esperaba que algún cazador de talentos lo vea, esperó paciente y 15 días después ya de regreso a su casa recibió un mensaje de texto de Richard Carapaz que le decía que se comunique con él. Ansioso le escribió y recibió la respuesta que esperaba,  el manager de Richard preparó una lista de equipos para el carchense, pero lo conminó a que eligiera el Mónaco. Le pidió que se prepare en otro idioma y que en el futuro corra por equipos ingleses o españoles sin barreras de lenguaje y  aceptó de él la idea. Está feliz y quiere aprender idiomas para comunicarse y abrirse paso.

Una caída cuando participaba de un campeonato nacional de ciclismo ni la fractura de la clavícula lo desanimó, se preparaba para correr y sintió un fuerte dolor en el brazo, luego de una radiografía se confirmó que estaba fracturada, durante un mes estuvo convaleciente y quería entrenar, pero después lo hizo.

En la Vuelta Ciclística al Ecuador creyó que no tendría las fuerzas para participar pues era la primera vez que corría un certamen de esta magnitud, pero se demostró así mismo que sí puede y que el  talento está en sus piernas.