La tierra vuelve a temblar en el Carchi

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Sismos.- En el noroccidente de la provincia se registraron los epicentros de los temblores sentidos en el Carchi.

(Redacción Tulcán). -Otro  temblor se registró hace pocos minutos en la capital carchense, Fidel Paguay, presidente de la Junta Parroquial de Tufiño, explicó telefónicamente que pidió información al Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional y le informaron que no se trata de temblores relacionados con la actividad de los volcanes Cerro Negro y Chiles sino que es un problema de la falla geológica.

Al movimiento telúrico de las 09:57 de este viernes 14 de julio, se sumó uno más a las 11:58, el temblor se registró cerca a la frontera norte, aproximadamente a 17 km de Tulcán, en las inmediaciones del complejo volcánico Chiles-Cerro Negro.

Se tiene confirmado que el sismo fue sentido en Tulcán, San Gabriel y Huaca, el último temblor se registró a una profundidad de 5 kilómetros y a 13,72 kilómetros de San Gabriel en el cantón Montúfar.

Accidente de tránsito deja tres heridos en Montúfar

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Carro.- Menores que estaban a bordo de este automotor resultaron heridos en accidente. Foto cortesía

(Redacción Montúfar).- Hoy (11 de marzo de 2017) en el sector de Chiles, cantón Montúfar se registró un accidente de tránsito en el que tres menores de edad resultaron heridos.

El hecho que se suscitó en horas  de la madrugada y fue reportado al ECU 911 quienes coordinaron con organismos de socorro y seguridad como policía (PPNN), Ministerio de Salud Pública (MSP) y Agentes Civiles de Tránsito (ACT).

Según informe de policías y agentes civiles de tránsito, se trató del volcamiento de un carro trooper, personal de salud atendió en el sitio a los menores y luego los dejaron a cargo de sus familiares, no fue necesario el traslado a ninguna casa asistencial.

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El automotor fue trasladado a los patios de la Jefatura de Tránsito de San Gabriel, mientras se realizan las investigaciones.

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El soldado del páramo

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Texto: Marcelo Mafla (Ganador de la segunda edición de los premios periodísticos Fausto Almeida Cárdenas y Efraín Cabezas)

(Redacción Tulcán).- “Hola, buenos días, bienvenidos al páramo de El Ángel. Me llamo Frailejón y mi nombre científico es espeletia, aunque no sé que significa eso”, me dice uno de casi dos metros de altura, robusto y con decenas de ‘orejas de conejo’ afelpadas en su cabeza. Parece extraterrestre.

Es quizá es uno de los más viejos porque pinta canas como las del taita Chiles, el volcán que ruge cuando alguien trata de causarles daño. Está ubicado junto a nuestro amigo colombiano, el Cumbal.

Somos la especie endémica más importante de nuestra provincia. Nuestro hábitat está en los páramos más altos de la geografía carchense que van desde los 3.400 hasta los más de 4.200 metros sobre el nivel del mar, en donde la temperatura fluctúa entre los cinco y los 12 grados. Vivimos entre 250 y 300 años. Crecimos un centímetro cada 12 meses. El más alto puede llegar a medir hasta siete metros.

Aquí habitamos millones y de todas las edades: ‘guaguas’, adolescentes, jóvenes, adultos mayores y ancianos. Un censo no alcanzaría nunca a contarnos cuántos somos a pesar de que miles hemos sido abatidos por el fuego de resentidos con nuestra pacha mama.

Muchos estamos en la Reserva Ecológica El Ángel que abarca una extensión de 15.750 hectáreas, en donde también se encuentra el milenario bosque de polylepis formado por árboles del mismo nombre y conocidos comúnmente con el nombre de papel.

No estamos solos. Nos acompañan también especies animales y vegetales únicos como la piñuela, el chaquilulo, la chuquiragua, el pumamaqui, el sigse, la mora….el venado, el lobo, el puma, el oso andino, el conejo….el águila, la gaviota andina, el quilico, el curiquingue, el búho cuscungo y el colibrí…Además tenemos las ranitas de cristal y las lagartijas.

Hasta el cóndor, el ave emblemática de nuestro país, a veces sobrevuela nuestras cabezas que se parecen a las margaritas o girasoles que son nuestras familias. Y es que no somos una sola especie, somos una variedad de especies.

A más de la paradisíaca flora y fauna, el páramo también es rico en leyendas como la del indígena rebelde Jerónimo Tudpué que prefirió perderse en las gélidas aguas de la laguna de El Voladero antes que rendirse a la prepotencia y humillación española.  Se dice que en las noches se escucha su grito de libertad. Es como si estuviera vivo.

He sido tomado en cuenta en canciones, himnos, poesías y símbolos patrios. Me encuentro en el escudo del cantón Tulcán, al pie del volcán Chiles, acompañado también de un fusil y una pala que significan el espíritu guerrero y minguero de los pastos. Me siento orgulloso por esa deferencia.

Le cuento que tengo parientes en Huaca, en Tufiño, en Sucumbíos y en el Parque Nacional Llanganates, entre las provincias de Cotopaxi, Tungurahua, Pastaza y Napo. Mis familias también están en Venezuela y Colombia. En el primero lo llaman ‘el caballero de la altura’ y en el segundo ‘el fraile de los páramos’. En nuestro país y provincia nos conocen como el vigía, el centinela o el guardián de la frontera.

¡Qué sugestivos nombres! Esto nos motiva a mantenernos erguidos porque nos respetan y nos quieren inmortales para garantizar vida a los humanos que circundan nuestros bosques de frailejones. Nosotros somos los que almacenamos agua. Estamos sobre el colchón del líquido vital.

Y cierto que parecemos monjes porque estamos en eterna oración a Dios para que nos ampare de las manos criminales de los pirómanos y de los cazadores que también están al acecho, tras de especies en peligro de extinción como nuestros amigos el venado, el lobo, el conejo…

Nosotros también estamos en permanente riesgo por el avance de la frontera agrícola por la siembra de papa y la crianza de ganado.

“Me permite llevarme una orejita”. “Con gusto, pero una nomás”, me responde el frailejón, quien sugiere: Ustedes también deben convertirse en los vigías, en los ‘frailejones humanos’ para garantizar nuestras vidas y la de ustedes.

Gracias por su visita. Esperamos tenerlos siempre acá para compartir más experiencias, aventuras, leyendas y sobre todo para estar más cerca del Cielo y de Dios que siempre derrama bendiciones para estar vivos ahora y siempre.